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The Devil Showing Christ the Delights of the World
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The Holy Family and the Rise of the Early Modern Nuclear Home
Adam and Eve
Adam and Eve
Cat
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Family
Family
Still Life with Watermelon
Still Life with Watermelon
Bird
Bird
Seated Woman
Seated Woman
Pear
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Nude on the Beach
Nude on the Beach
Un Pueblo
Un Pueblo
Skeleton with Guitar
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Leda and the Swan
Leda and the Swan
The Misanthrope
The Misanthrope
The Holy Family
The Holy Family
The Home of Nazareth
The Home of Nazareth
The Birth of the Virgin
The Birth of the Virgin
Art for Redemption: Visualizing Purgatory and Inner Struggle
Virgin of Chiquinquirá
Virgin of Chiquinquirá
Saintly Images and the Making of Colonial Society
Polychrome Sculptures of Adam and Eve
Polychrome Sculptures of Adam and Eve
Adam and Eve in the Garden of Eden
Adam and Eve in the Garden of Eden
Christ and the Centurion of Capernaum
Christ and the Centurion of Capernaum
Portraits of Deceased Nuns
Portraits of Deceased Nuns
Mona Lisa, Age Twelve
Mona Lisa, Age Twelve
Woman with Sombrero
Woman with Sombrero
Flowers of Sanctity: Colonial Nuns and Sacred Death
Still Life with Fruit Basket
Still Life with Fruit Basket
Femme allongée (Lying Woman)
Femme allongée (Lying Woman)
Adam and Eve
Adam and Eve
Busto retrospectivo de mujer
Busto retrospectivo de mujer
Landscape of Île-de-France
Landscape of Île-de-France
The Geldersekade in Amsterdam in Winter
The Geldersekade in Amsterdam in Winter
Morning Haze Over Seine and Louvre
Morning Haze Over Seine and Louvre
Flowers of Sanctity: Colonial Nuns and Sacred Portraits
Baroque Vanitas: Images That Move the Viewer to Act
Women of the Gallant Life
Women of the Gallant Life
Baroque Art as a Path to Inner Moral and Spiritual Clarity
Max at the Botero Museum
Max at the Botero Museum
Imagining the Sacred: The Spiritual Exercises of St Ignatius
The Bathroom
The Bathroom
The Painter and His Model
The Painter and His Model
The Family
The Family
Art, the Body, and Mortification in Baroque Spirituality
Infanta Margarita
Infanta Margarita
The Dancers
The Dancers
Woman with Umbrella
Woman with Umbrella
Oranges
Oranges
Madre Superiora
Madre Superiora
Art to Teach: Baroque Images and Inner Spiritual Insight
Undines
Undines

Museo Botero

###UN ARTE PARA ENSEÑAR
El Barroco fue una manifestación de la modernidad. Entronizó una cultura pesimista caracterizada por el culto a la muerte y por la idea de que los senti-dos engañaban. Era, en suma, el resul-tado de una sociedad preocupada por la salvación. Uno de los remedios fue la aparición de la Devotio moderna, la cual generó el desarrollo de la moral interior que se adecuaba a la formación de la conciencia individual. La oración mental, la meditación y el examen de conciencia aparecieron en escena. El cristiano, haciendo uso de ellas, debía ver lo que había detrás de la realidad que percibía a través de los sentidos. Esto era el desengaño.
La función de la pintura barroca era ayudarle al devoto a desengañarse, por esta razón se escondía un tema de meditación detrás de la representación visual, el "tema oculto". Así, el mundo moderno representaba lo irrepresenta-ble. Uno de sus mejores ejemplos fue-ron las representaciones de la Virgen María, una de las principales devociones coloniales. Aspectos de su vida mani-festaban complejos conceptos teológi-cos como lo inmaculado, la Trinidad o el sentido del misterio, o valores como la obediencia y la fe. Además, la Virgen comunicaba un modelo de mujer, casta y obediente.

###UN ARTE PARA CONMOVER
La cultura moderna exploró con ahínco la idea del vanitas, vanidades transito-rias que engañan los sentidos. El libro del Eclesiastés sentenciaba: "No hay nada nuevo bajo el sol, todo es vanidad de vanidades". Así, la primera moder-nidad referenciaba lo transitorio de la vida humana, la superficialidad de la belleza, la riqueza y el poder. La pin-tura enfatizó este tema en el género de las naturalezas muertas, los retra-tos y las vidas de santos. Desengaño y vanitas son dos caras de la misma experiencia barroca, eran la "verdad aparencial del mundo" que suscitaba el rechazo de los sentidos, máquinas de ilusión. Paradójicamente, estos son
Las pinturas eran artefactos dispuestos para la devoción. La obra debía tener efecto en el observador, debía mover los sentimientos, conmover, para que de su meditación resultaran acciones. El dramatismo, la teatralización eran esenciales para generar una reacción, razón por la cual la sociedad revelaba sus sentimientos en su propia produc-ción visual. La vida era una puesta en escena y las imágenes, el apoyo para descubrir cómo se engañan los sentidos.

###UN ARTE PARA LA REDENCIÓN
Tras los acontecimientos de la Reforma se gestó una sociedad vigilante. El cui-dado del individuo, para su redención, hacía necesaria la idea de purgar. Los purgatorios, lejos de ser pinturas ate-morizantes, estaban relacionados con el Corpus Christi, es decir, con la com-prensión de la sociedad como un cuerpo en donde cada miembro tenía una fun-ción particular. Esta era la celebración de la "comunidad de los santos", espa-cio in-tegrado por las tres Iglesias: la Militante, los que viven en este mundo; la Purgante, los salvados que aún no estaban frente a Dios; y la Triunfante, quienes disfrutan de la vida eterna. Las
imágenes del purgatorio representaban al conjunto de la Iglesia: la Triunfante (los santos) intercedía por la purgante (los condenados) para beneficio de la militante (el devoto observador de las imágenes). Como celebración expur-gativa, el purgatorio acogía a todo el cuerpo social, lo que refleja la impor-tancia del culto a este cuerpo místico. Las imágenes preparaban a los sujetos para la lucha interior, para el combate a las pasiones que provenían de la natu-raleza sensitiva, lo que encontraba su modelación final en la imitación de la Pasión de Cristo.

###UN ARTE PARA ORDENAR LA SOCIEDAD
La primera modernidad de los siglos XVI y XVII se caracterizó por el significa-tivo avance de la conciencia de sí, el individualismo. Una de sus manifesta-ciones fue la conformación de la familia nuclear, aquella compuesta por padre, madre e hijos, que sustituía la familia extendida de origen medieval. La cul-tura visual católica introdujo el nove-doso tema de la "sagrada familia" como el modelo de virtudes que debía regir las relaciones sociales. Con él surgía el culto moderno a la infancia, se pro-pagaba la importancia del matrimonio sacramental, la idea de la intimidad

###UN ARTE PARA ENSEÑAR
El Barroco fue una manifestación de la modernidad. Entronizó una cultura pesimista caracterizada por el culto a la muerte y por la idea de que los senti-dos engañaban. Era, en suma, el resul-tado de una sociedad preocupada por la salvación. Uno de los remedios fue la aparición de la Devotio moderna, la cual generó el desarrollo de la moral interior que se adecuaba a la formación de la conciencia individual. La oración mental, la meditación y el examen de conciencia aparecieron en escena. El cristiano, haciendo uso de ellas, debía ver lo que había detrás de la realidad que percibía a través de los sentidos. Esto era el desengaño.
La función de la pintura barroca era ayudarle al devoto a desengañarse, por esta razón se escondía un tema de meditación detrás de la representación visual, el "tema oculto". Así, el mundo moderno representaba lo irrepresenta-ble. Uno de sus mejores ejemplos fue-ron las representaciones de la Virgen María, una de las principales devociones coloniales. Aspectos de su vida mani-festaban complejos conceptos teológi-cos como lo inmaculado, la Trinidad o el sentido del misterio, o valores como la obediencia y la fe. Además, la Virgen comunicaba un modelo de mujer, casta y obediente.

### UN ARTE PARA HACER CUERPO SOCIAL

El culto a los santos fue incentivado por el Concilio de Trento y se convirtió a partir del siglo XVII en una política de la Iglesia. La función de los santos den-tro de la devoción católica era constituir una comunidad de creyentes a partir de la común imitación de un conjunto de vir-tudes y valores. Las pinturas buscaban representar los movimientos del alma a través de las actividades del cuerpo, de manera que el devoto se "apropiara" del santo. Esto es lo que se llamaba "con-formación afectiva". Los santos tuvie-ron devociones particulares y algunos cumplían funciones sociales: protegían a la comunidad de los desastres natu-rales, como san Francisco de Borja y san Emigdio (de los terremotos); de las pestes, como santa Rosa de Viterbo Las pinturas coloniales, pese a que por lo general trataban temas religio-sos, indican aspectos particulares de la sociedad que las produce. El temor a las pestes se refleja en el extendido culto a san Roque. Otros, el avance de la conciencia criolla, como san Juan Nepomuceno, conocido santo que fue martirizado por oponerse al poder del rey, actitud que poco a poco asumían los criollos coloniales. El temor a la muerte, la urgencia de la evangeliza-ción y otros problemas relacionados con la cultura colonial se representaban en las pinturas.

###UN ARTE PARA LA MORTIFICACION

El mundo moderno heredó la idea medie-val de cuerpo, materialidad impura. El tránsito de una sociedad de la orali-dad a una regida por la escritura, espe-cialmente a partir del siglo XV con la difusión de la imprenta y aunada a los impactantes acontecimientos del siglo XVI, consolidaron una nueva experiencia de cuerpo. Así comenzaba una nueva conciencia individual, caracterizada por el cuidado higienista del cuerpo, la estetización de la anatomía en el arte, el control de la buenas maneras y la sociabilidad.
El avance del individualismo y la nueva percepción del cuerpo se reflejó en la
mística: no podía haber contacto con Dios sino a través de la corporeidad. La espiritualidad barroca se enriqueció: trances, enfermedades y mortificacio-nes aparecieron en la escena, la purifi cación del espíritu desde el sufrimiento del cuerpo. Por esta razón la cultura barroca incentivó el culto a los santos como modelos de cuerpos sufrientes y mortificados. La pintura de santos pro -ponía patrones de imitación y enseñaba las recompensas que recibiría el cris-tiano: la contemplación de lo sagrado.

### JARDIN DE FLORES

Las mujeres de la élite colonial tenían dos caminos: el convento o el matri-monio. Ninguna de las dos decisiones era una acción personal por cuanto el padre de familia elegía el destino de sus hijas. Las monjas eran aquella parte del cuerpo social que tenía la función de sufrir para la salvación del mismo. De allí la importancia de la mortifica-ción y el sufrimiento, ya que una socie-dad era recompensada por Dios si en estos lugares surgían flores de santi-dad: Rosa de Lima, la azucena de Quito -Mariana de Jesus-, el lirio de Bogotá -Gertrudis de Santa Inés-. A mediados del siglo XVIII se consolidó la costumbre de pintar a aquellas flores de santidad, mujeres que habían vivido mortificada y ejemplarmente, aquellas que habian muerto con fama de santas.
Yacen acostadas, vestidas con el hábito de su orden. Algunas reposan su cabeza sobre un ladrillo, símbolo de penitencia extrema, otras sobre un almohadón. El medallón al pecho indica a quién secon-sagró el día de su profesión. El rostro manifestaba las virtudes de la persona, mientras que las flores revelaban la vir-tud específica por la cual se distinguió en vida. La rosa roja significa pasión y mortificación; el lirio, castidad; el cla-vel. amor; la azucena, pureza, especial-mente en la imitación de la devoción a la Virgen; la amapola blanca, la santa ignorancia y la roja a Cristo; el jazmín representa la elegancia, la gracia y la amabilidad virginal; la violeta, humildad.
Si eran coronadas al momento de su muerte significabaque habíanalcanzado el premio: la unión eterna con su esposo Cristo, aquel con quien habían contraído "nupcias" espirituales. Pintarlas en el tránsito a esa nueva vida representaba el acto de "coronar" el momento culmen de su vida, la corona eran sus virtudes.

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