2019 © Maxim Tabachnik
Frida’s Painting Studio
Este espacio evocador conserva el santuario creativo de Frida Kahlo, donde pintaba sentada en su silla de ruedas hecha a medida. El caballete, un regalo de Nelson Rockefeller, influyente empresario y filántropo estadounidense, sostiene un bodegón que recuerda sus obras tardías. Rodeado de pinceles, pigmentos y objetos de arte popular mexicano, el cuarto refleja tanto la disciplina artística como la resiliencia frente al dolor y el encierro.
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